Sexo en los Cibercafes

Veracruz,Mexico
 

El sexo tiene cabida en Cibercafes. De forma abierta, jóvenes y no tan jóvenes exploran sus cuerpos para terminar en  el acto sexual. Lo único que no se puede hacer es quedarse con los brazos cruzados.

Esto no sucede en la habitación de un motel, sino en cibercafés, abiertos a todo el público, en donde los hombres sostienen relaciones sexuales con otros hombres. Sí, así nada más, sin previo aviso o cita
de por medio, sin conocerse, es un encuentro furtivo que ha tomado auge en los últimos años, al menos en Xalapa, una ciudad tan diversa  ideológicamente, pero supuestamente de costumbres arraigadas.

Personas de otras ciudades y estados, como el puerto de Veracruz y Puebla, vienen a esta capital para entrar a estos Internet, que cuentan con espacios propicios para la intimidad de la comunidad gay.

En total oscuridad se dejan atrás las inhibiciones, pues los pasillos –que caracterizan a estos lugares– sólo se iluminan con la luz de las computadoras que están interconectadas para que los clientes puedan
charlar, además de programas especiales instalados para ver películas y páginas de Internet eróticas por tan sólo 12 o 14 pesos la hora.

Es decir, el precio normal que tiene la máquina en cualquier café.

En Xalapa empieza a tomar auge este tipo de establecimientos que para las autoridades pasan desapercibidos, pero no así para los jóvenes gays que quieren tener relaciones sexuales con desconocidos. Esta realidad sucede a diario en la ciudad y es desconocida para las autoridades sanitarias.

No hay restricción alguna, cualquiera –hasta menores de edad– puede entrar en los cibercafés para sostener sexo oral o simplemente tocarse, aseguró Bruno, cliente asiduo a estos sitios.

¿Qué es lo que no se puede hacer?, se pregunta y él mismo se responde:
“quedarte con las manos cruzadas, puedes hacer de todo realmente,  porque no hay vigilancia y los mismos encargados saben lo que sucede arriba o hacen no saber”.

En plenitud de su juventud y gozando de su preferencia sexual, relató que las puertas están abiertas para todos y no hay restricción para nadie, por lo que ingresan adultos, ancianos y jóvenes, incluso reveló:
“Yo me he encontrado hasta a niños, en algunos casos se prohíbe si realmente se ven muy chicos”.

Las “cabinas” –como se conoce a estos sitios en la comunidad gay– han proliferado sin medidas de regulación del sector salud ni lineamiento alguno, pues navegan con bandera de un cibercafé.

Por fuera parecen un negocio cualquiera de renta de computadoras y ofrecen el servicio al público en general. Están divididos en dos zonas, una para los usuarios del Internet “normal” y la otra para la
comunidad gay.

Via|oem.com.mx

15 de febrero de 2008 | Sin Comentar | Categoría Cibercafes Mexico, Noticias
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