El fenómeno de las “tweens” en Chile
Están entre la niñez y la adolescencia. Tienen accesorios, ropa e Internet a su disposición. La mayor cantidad de sus conversaciones es por chat. Quieren parecerse a las modelos y a sus madres: profesionales exitosas. Y con la misma atención quieren llevar el mundo adulto a sus vidas. Incluyendo dietas y su obsesión por la figura.
“Soy simpática, alegre y me gusta el rock, el punk y ver MTV”. Esta descripción corresponde a una niña de ocho años, que dejó sus datos en una comunidad de Internet. Ella busca contactarse con otros niños que compartan sus gustos y seguramente reciba alguna invitación para chatear en los próximos días. Con ocho años, lo más probable es que uno se imagine una niñita de trenzas y vestidos rosaditos. Pero esta “simpática y alegre” niña pertenece a lo que se define actualmente como “generación tweens”. Deciden, opinan, hasta tienen cierto poder adquisitivo. Existen marcas para ellas, a su medida. Buscan ropa que las haga lucir más grandes, usan zapatos con plataformas y poleras ajustadas. Y no quieren que las traten de niñas, sino como “grandes”
Hablan de su infancia como si hubiese pasado hace tiempo, utilizan expresiones tales como “antes, cuando era chica”, mientras juegan con muñecas o a la cocina. Seguramente sus padres las escuchan más de lo que los escucharon a ellos, y las incentivan a que participen y conozcan sus derechos. Incluso les dan en el gusto y les buscan “la última moda”, ropa que es cada vez más fácil encontrar porque el mercado está preparado para recibirlas.
Internet es mi mejor amigo
Con acceso a Internet, ya sea en sus casas o en algún cibercafé, esta generación de niños y adolescentes es la primera que puede enseñarle algo a sus padres. Es común que manejen los programas computacionales y los equipos electrónicos con rapidez. Estos niños, catalogados como “tweens” palabra que proviene del vocablo “ between” que significa “entre”, son precisamente niños que están a medio camino entre la infancia y el comenzar a valerse por sí mismos. De ahí que sus gustos muchas veces no tengan que ver con el mundo infantil, sino con el adulto. “Soy Carolina, tengo 9 años y vivo en Temuco. Me gusta el rap y soy fanática de Luis Fonsi” , escribe una pequeña en el foro de Internet.
La existencia de los tweens está más que documentada en Chile. Su relación con Internet también. El Informe sobre los Tweens Chilenos, realizado en 2003 por McCann-Erickson y el Consejo Nacional de Televisión en 400 niños entre 8 y 13 años y 150 padres con hijos de las mismas edades, mostró que el 55 por ciento de los chicos del país chatea, el 40 por ciento envía e-mails y que el 59 por ciento navega por Internet.
Demasiado interés por la figura
Muchas de estas pequeñas comienzan a preocuparse por la figura y por lucir esbeltas. Aprenden desde niñas que la delgadez es un atributo y se preparan para enfrentar el mundo de las dietas, el que forma parte de las conversaciones “de los grandes”. Según especialistas, ésta no es más que la reproducción de patrones que se viven en el mundo adulto. Antes, las madres se preocupaban muy poco por las dietas y hoy parece ser un tema prioritario para muchas el bajar de peso y mantenerse bellas. Las cirugías han proliferado en el país, y ya no es un tabú reconocer que alguien “se ha hecho un arreglito”. Las niñas ven esto y lo incorporan a sus sistema de vida desde pequeñas.
Para el sicólogo Giorgio Agostini, otro de los factores importantes es la influencia de los medios de comunicación. Los niños ven más televisión que antes y están expuestos a los modelos imperantes, a la moda actual. “Es una tendencia que imita a las heroínas de la TV, a las modelos estilizadas , justo en esta edad en que las niñas están empezando a cambiar su figura”.
El bombardeo de imágenes es incesante. La televisión muestra a modelos recorriendo las pasarelas y los programas de farándula, luciendo sus esculturales cuerpos y sus rostros de felicidad. La belleza se asocia con figuras modeladas a punta de dietas, ejercicios y bisturí. Para una niña de ocho años el ideal de belleza está claro. Quiere ser como sus ídolas, como barbie o Bratz, la muñeca con pinta de hiphopera y medidas anormales. Muchas veces estas pretensiones son parte de los juegos infantiles.
Así como jugar a la mamá y a cuidar a los hijos, las niñas de hoy han incorporado a su mundo de fantasía la imitación. Así copian a las modelos o a sus madres, profesionales y exitosas.
En este contexto, la preocupación por la estética comienza con estos juegos, pero si no se maneja puede complicarse y provocar más de algún trastorno, incluso desórdenes alimentarios y problemas depresivos. Agostini reconoce la tendencia de las niñas entre 8 y once años a preocuparse por cómo lucen. Dice que además de la televisión y la moda imperante, los compañeros de su edad son un elemento de presión. En el colegio comienzan las primeras comparaciones y también surgen las burlas y comentarios. Las niñas son especialmente sensibles a lo que piensan sus pares y si alguna es catalogada de gorda por sus compañeras, aunque no lo sea, se sentirá gorda. Luego viene la preocupación por el sexo opuesto, lo que acentúa aún más esta tendencia, según Agostini.
Entre los 10 y 13 años las niñas comienzan a crecer o a “dar el estirón”, pero para que esto se produzca deben acumular tejido graso en los años anteriores, por lo que es normal que entre los 8 y 9 las niñas engorden y adopten una forma más redondeada.
En cuanto a las dietas, Hilda Sotelo, nutricionista, las descarta tajantemente: “A los niños no se les recomienda una dieta, sino que aprendan a comer bien y que hagan ejercicio”. Muchas de estas niñas se complican porque quieren vestirse como grandes, pero sus cuerpos son diferentes. Contreras indica que la distribución de las grasas cambia con la edad, por lo que es común que las niñas tengan una pequeña “guatita” y sean más redondas, lo que empieza a cambiar desde su primera menstruación. “Las dietas son peligrosas a esta edad -dice Sotelo- porque pueden provocar trastornos tales como retraso en el crecimiento, demora en la aparición de la menarquia (primera menstruación) y osteoporosis”.
Mónica Jiménez, directora de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello, asegura que los niveles de trastornos alimentarios en esta edad aún no son tan severos en el país. “En lo que a este problema se refiere. Nos lleva delantera España y Argentina, específicamente en anorexia nerviosa, con medidas tales como prohibir la publicidad en los medios de modelos extremadamente delgadas y la confección de la talla extra pequeña”.
Fuente: LaNacion.cl
